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C. Michael Hogan, usuario de iNaturalist

¿Cuál es el impacto de los monocultivos?

“Te di un pedazo de la tierra bien plantado en árboles y amenizado por aguas y ahora me lo devuelves yermo. Ahora sabes. Te lo di para probarte, para ver quién eras. Te lo di cargado de flores, liviano de cantos. Mira lo que me entregas. No me importa tanto la tierra como lo que hiciste con ella. Yo puedo crear dondequiera otra tierra, otras tierras. No me cuesta reparar lo que destruyes. Pero tu propia destrucción me importa y me cuesta. La tierra es tu retrato. Mírate en estos cerros secos, agrietados, satánicos. Aquí no brotan semillas. Ni siquiera malezas. ¿No es este tu propio rostro?”

 

– Luis Oyarzún –

Por Katherina Tesar | 20 de mayo del 2024 | Lectura de 35 min.

¿Entendemos por qué es importante proteger los ecosistemas naturales? ¿Por qué es importante un bosque? ¿Un río? Probablemente muchos de nosotros (que crecimos en ciudades en absoluta desconexión del orden natural) pensamos que un río es sólo una masa de agua que corre desde las montañas al mar. Simplemente agua. De hecho, eso nos enseñaron en clases de biología, con el ciclo del agua. Sin embargo, resulta que un río es mucho más que eso. 

 

Hay muy poco conocimiento general acerca de la naturaleza. Y eso es muy grave, porque lo que no conocemos, no lo podemos amar y, por ende, no lo podemos proteger. Chile ha estado enfrentando una grave sequía desde hace varios años en el norte y centro del país. En este contexto de sequía, está circulando una creencia errónea entre empresarios y políticos respecto a que “el agua de los ríos se desperdicia cuando llega al mar”. O sea, que si no aprovechamos el agua de un río extrayéndola para uso humano, y si permitimos que ésta simplemente llegue al mar, estamos perdiendo esa agua, es un recurso perdido. Esto lo han dicho públicamente. El problema recae en que esta creencia es falsa. Ahí es donde se nota la falta de educación ambiental y de conciencia ecológica. Debemos desmitificar esa creencia errónea, simplista y absurda. 

 

En el colegio nos enseñaron que un río es una corriente de agua que nace, por lo general, en los glaciares de las montañas, que corre por los valles y desemboca finalmente en el mar. Esto claramente es así, pero sigue siendo una mirada muy superficial, que no está tomando en cuenta las relaciones de todos los elementos que conforman un río, que está conformado por ecosistemas que dependen unos de otros y se influyen mutuamente. Un río que corre por su cauce natural está cumpliendo muchas funciones ecológicas que, finalmente, nos afectan también a los humanos.

¿Cuáles son las funciones ecológicas que cumple un río? 

 

Un río es hábitat de un gran número de especies, donde viven, se alimentan y se reproducen bacterias, hongos, algas, crustáceos, insectos, peces y demases. Si prestamos atención a las comunidades de estos animales pequeñitos nos podemos encontrar con un universo frente a nuestros ojos. Un río es mucho más complejo que sólo el transporte de agua. Tratemos de visualizarlo: un río nace como un riachuelo en las montañas donde el agua es muy fría, desciende por una gran pendiente de rocas escarpadas a una alta velocidad, luego pasa por zonas con mucha sombra de la vegetación circundante, también por zonas sin sombra y con mucha luz. A medida que disminuye la pendiente, disminuye la velocidad de la corriente, el río se ensancha y tiene una temperatura más cálida y menos oxígeno. Esto demuestra que un río no se mantiene igual en todo su camino, las condiciones como velocidad de la corriente, cantidad de luz, oxígeno, temperatura, etc. no se mantienen constantes. Y esto permite que existan distintos hábitats o nichos para diferentes comunidades biológicas. 

Por ejemplo, en los nacientes de los ríos donde el agua es fría, con una alta concentración de oxígeno, viven invertebrados adaptados a las altas corrientes, que tienen el cuerpo aplanado o tienen ventosas para pegarse a las piedras. En las zonas en que el río está cubierto por árboles y vegetación, las hojas que caen al agua son el alimento de invertebrados fragmentadores que, como su nombre dice, fragmentan la materia orgánica de las hojas en partículas más finas, que les proveen alimento y son la base alimentaria de otros invertebrados acuáticos. 

 

A medida que el río llega a zonas con menos cobertura de árboles se reduce la abundancia de estos fragmentadores, y como hay menos sombra, la luz llega a más profundidad, lo que aumenta la producción primaria, o sea, el crecimiento de algas y plantas acuáticas. Por otro lado, muchos insectos tienen etapas juveniles que habitan en estos ambientes acuáticos. Las larvas de insectos proporcionan nutrición vital para otros invertebrados, peces, aves y mamíferos. 

 

Otra importante función ecológica de los ríos es que a medida que el río avanza va tallando y dando forma al paisaje, el agua va desgastando y erosionando las rocas y el suelo, y va transportando los sedimentos y los minerales río abajo (el transporte de materiales es un punto muy importante que explicaremos más abajo).

 

Un río también mantiene la vegetación de las riberas, de las orillas del río. Si modificas o quitas un río, cambia toda la vegetación y el paisaje circundante. La vegetación de las riberas es súper importante para controlar la erosión, estabilizar el terreno, es hábitat de muchas especies y actúa como un filtro para evitar que entren contaminantes provenientes de zonas agrícolas. Gracias a la vegetación, evitas que se contamine el río. 

 

El agua de un río también se infiltra en las profundidades del suelo y alimenta las aguas subterráneas, que son esenciales para mantener el equilibrio hídrico de una zona, para mantener la fertilidad del suelo, y por lo tanto, los cultivos de la zona. Es por esto que las obras de canalización y pavimentación de los lechos de los ríos pueden tener efectos muy negativos en el ambiente, ya que no permiten que el agua se infiltre en el suelo. 

 

Otra función ecológica que cumplen los ríos es controlar las inundaciones y las sequías. Si mantienes los ríos en su estado natural, con sus meandros (curvas) y vegetación ribereña se disminuye el riesgo de grandes inundaciones. Y los humedales que se encuentran en las desembocaduras de los ríos disminuyen el impacto de las olas y las marejadas.

Un río es como una carretera o una vía de transporte de sedimentos, nutrientes, minerales, materia orgánica. Transporta carbono, nitrógeno, fósforo, sílice, entre otros. ¿Se acuerdan que dijimos que las hojas de los árboles caen al río y son descompuestas por algunos invertebrados? Esta es una fuente de materia orgánica que es transportada por el agua. También se transportan los minerales disueltos de las rocas erosionadas, los restos de tierra, etc. 

 

Es por esto que las desembocaduras de los ríos (que es donde el río se junta con el mar) son zonas donde hay una gran concentración de nutrientes que venían transportándose desde río arriba. En estos lugares los nutrientes nutren, valga la redundancia, al fitoplancton y a las algas, estimulando su crecimiento. Estas algas y fitoplancton hacen fotosíntesis, el proceso por el que toman luz solar y CO2 y la convierten en materia orgánica, emitiendo oxígeno. Entonces hay una alta productividad, la biomasa de algas y fitoplancton crece, y conforma la base de la cadena alimenticia (o red trófica) que alimenta al resto de los animales como zooplancton, invertebrados, peces, aves. 

Hay que considerar que el fitoplancton de los océanos produce más de la mitad del oxígeno de toda la tierra, lo que respiramos todos los días, y también que el fitoplancton es la base de la cadena alimenticia de la que se alimentan peces y, finalmente, nosotros humanos cuando comemos peces. Y el origen de los nutrientes que necesita el fitoplancton está en los ríos. Entonces, podríamos decir que el bienestar y la conectividad de los ríos deriva en el oxígeno que respiramos y en nuestra propia alimentación.

 

Un río es una entrada de agua dulce al mar, y viene con una cierta temperatura, un determinado pH, con nutrientes … Y esto determina las condiciones específicas que necesitan ciertos hábitats en la zona costera. Por ejemplo, en las desembocaduras de los ríos podemos encontrar especies de agua dulce y agua salada. Por esto las desembocaduras de los ríos son hábitats únicos con una gran biodiversidad de insectos, crustáceos, pájaros y otros. Son también áreas de reproducción de peces y esto afecta, eventualmente, la cantidad de peces que hay en el mar y la actividad pesquera. 

 

Un río transporta arenas más allá de la desembocadura, determinando la geomorfología de la costa. En el fondo, sin ríos, no habría playas.

Créditos: Dustyn Cid, usuario de iNaturalist

Un río es como una carretera o una vía de transporte de sedimentos, nutrientes, minerales, materia orgánica. Transporta carbono, nitrógeno, fósforo, sílice, entre otros. ¿Se acuerdan que dijimos que las hojas de los árboles caen al río y son descompuestas por algunos invertebrados? Esta es una fuente de materia orgánica que es transportada por el agua. También se transportan los minerales disueltos de las rocas erosionadas, los restos de tierra, etc. 

 

Es por esto que las desembocaduras de los ríos (que es donde el río se junta con el mar) son zonas donde hay una gran concentración de nutrientes que venían transportándose desde río arriba. En estos lugares los nutrientes nutren, valga la redundancia, al fitoplancton y a las algas, estimulando su crecimiento. Estas algas y fitoplancton hacen fotosíntesis, el proceso por el que toman luz solar y CO2 y la convierten en materia orgánica, emitiendo oxígeno. Entonces hay una alta productividad, la biomasa de algas y fitoplancton crece, y conforma la base de la cadena alimenticia (o red trófica) que alimenta al resto de los animales como zooplancton, invertebrados, peces, aves. 

En conclusión, el agua de los ríos no se pierde cuando llega al mar. En la naturaleza nada se pierde, unos procesos alimentan a otros y todo se encuentra en un cierto equilibrio material y energético. Esto nos recuerda a nuestro propio cuerpo, que está conformado por sistemas internos que se retroalimentan, que mantienen el equilibrio homeostático de temperatura, pH, nutrientes. Es muy parecido en la naturaleza. Por eso se dice que la naturaleza, la tierra, es una extensión de nuestro cuerpo. Y no lo decimos en un sentido esotérico, sino que en un sentido completamente científico y lógico. Lo que respiramos, lo que comemos, nace y crece en la naturaleza. Lo que excretamos vuelve a la tierra y le devuelve nutrientes. Cuando morimos pasa lo mismo. Los nutrientes y minerales que necesitan las plantas son los mismos que necesitamos nosotros. Cuando el agua, el aire, la tierra están contaminados, esta contaminación entra a nuestros cuerpos también. Si la naturaleza está en desequilibrio, eventualmente nosotros también nos desequilibramos. Por eso nos llama la atención que, años atrás, en el colegio se nos enseñara mayormente biología del cuerpo humano y casi nada de biología ambiental, siendo que dependen tanto una de la otra.

Se mencionó anteriormente que el norte y centro de Chile han estado sufriendo graves sequías en los últimos años. Allá el agua se acaba y en el sur aún hay agua. Algunas personas pensarán, a lo mejor, que es buena idea sacar el “excedente” de agua del sur y llevarlo al norte. A esto se le conoce como las carreteras hídricas y son grandes trasvases de agua de una cuenca a otra. Ya sabemos un poco más acerca de las consecuencias que tendría desviar un río de su cauce, consecuencias eventualmente negativas para los ecosistemas tanto terrestres como acuáticos, el borde costero, también para la gente local y sus actividades. También debemos preguntarnos para qué se quiere llevar el agua a otra región, si es para consumo humano o es para regar plantaciones y qué tipo de plantaciones también, o es para la minería. Es importante hacer un correcto análisis de todos los costos y posibles beneficios (ambientales, sociales, económicos) tanto en la cuenca que donaría el agua como en la que la recibiría.

Hay muchos casos internacionales de trasvases de agua en que la cuenca que donaba el agua se terminó vaciando o secando, siendo que eran cuencas que, supuestamente, tenían un excedente de agua. También suele pasar que los beneficios se sobreestiman y los costos se subestiman, especialmente los costos económicos y medioambientales de la cuenca donante. Esto pasa porque los costos suelen ser mucho mayores de lo que se creía en un principio, normalmente por falta de estudios suficientes. Y una vez que queda la embarrada en el ecosistema, los costos de mitigación para recuperar un ecosistema ya son demasiado altos. 

 

También hay que considerar el cambio climático: los glaciares en Chile se están derritiendo y se espera que debido a la sequía actual, la falta de precipitaciones afecte también más al sur. En un contexto de cambio climático, es muy importante mantener y proteger los ecosistemas sanos y equilibrados, porque son como nuestra línea de defensa frente a los futuros cambios, son lo que nos va a proteger. 

¿Hay alternativas a una carretera hídrica?

 

Hay soluciones alternativas disponibles como una gestión del agua más eficiente en las zonas afectadas por sequías, un riego más eficiente de los cultivos, reemplazar cultivos con alto consumo de agua por otros que requieran menos agua, reciclaje de aguas residuales, conservar y restaurar vegetación nativa, usar plantas de desalinización del agua de mar, entre muchas otras medidas adaptativas. La sequía en Chile es debida en parte al cambio climático pero también en parte a la mala gestión del recurso hídrico. No creemos que destruyendo los ecosistemas fluviales del sur alcancemos una buena solución para todos a largo plazo.  La seguridad hídrica duradera depende de que los ecosistemas funcionen bien, es por eso que debemos conocerlos y protegerlos, de tal manera que equilibremos las demandas humanas con las demandas ecológicas.

Fuentes y Recomendaciones

- Boisier JP et al (2016). Anthropogenic and natural contributions to the Southeast Pacific precipitation decline and recent megadrought in central Chile. Geophysical Research Letters 43(1): 413–421. https://doi.org/10.1002/2015GL067265

- Campoblanco HD & Gomero JT (2000). Importancia de los ríos en el entorno ambiental. Revista del Instituto de Investigación de la Facultad de Geología, Minas, Metalurgia y Ciencias Geográficas 3(5). Link: https://bit.ly/3VR3G8p 

- Center for Climate and Resilience Research. “El agua de los ríos no se pierde cuando llega al mar”. Link: https://bit.ly/3bVmqOE

- Encalada A (2017). Funciones ecosistémicas y diversidad de los ríos. Reflexiones sobre el concepto de caudal ecológico y su aplicación en el Ecuador. Laboratorio de Ecología Acuática, Colegio de Ciencias Biológicas y Ambientales, Universidad San Francisco de Quito. 

Link: https://bit.ly/3srv3Iw 

- Hanson P, Springer M & Ramirez A (2010). Capítulo 1: Introducción a los grupos de macroinvertebrados acuáticos. Revista de Biología Tropical 58(4): 3–37. 

Link: https://doi.org.10.15517/rbt.v58i4.20080 

- Instituto de Ecología y Biodiversidad. “Científicos sobre la Carretera Hídrica: se asume que el agua del río Bío Bío sobra, y eso es una falacia”. Link: https://bit.ly/3gyHWhw 

- Magdaleno M. Funciones y funcionamiento del bosque de ribera. Área de Ingeniería Ambiental, Centro de Estudios de Técnicas Aplicadas, CEDEX (Ministerio de Fomento-Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino). Link: https://bit.ly/3f0orhp 

- Massoti IM et al (2018). The influence of river discharge on nutrient export and phytoplankton biomass off the Central Chile Coast (33°–37°S): Seasonal cycle and interannual variability. Frontiers in Marine Science 5: 423. https://doi.org/10.3389/fmars.2018.00423 

- McCabe DJ (2011): Rivers and Streams: Life in Flowing Water. Nature Education Knowledge 3(10): 19. Link: https://go.nature.com/3CYnmi0 

- Orrego JP (2002). El Estado de las Aguas Terrestres en Chile: cursos y aguas subterráneas. Fundación Terram. Link: https://bit.ly/3D37U4p 

- Pérez CA et al (2015). Influence of climate and land use in carbon biogeochemistry in lower reaches of rivers in central southern Chile: Implications for the carbonate system in river-influenced rocky shore environments. Geophys. Res. Biogeosci. 120: 673–692. https://doi.org/10.1002/2014JG002699 

- Vargas CA et al (2020). Environmental costs of water transfers. Nature Sustainability 3(6): 408–409. https://doi.org/10.1038/s41893-020-0526-5 

- Vörösmarty CJ et al (2018): Ecosystem-based water security and the Sustainable Development Goals (SDGs). Ecohydrology & Hydrobiology 18(4): 317–333. https://doi.org/10.1016/j.ecohyd.2018.07.004 

- Wetz MS et al (2011): Severe droughts reduce estuarine primary productivity with cascading effects on higher trophic levels. Limnology & Oceanography 56: 627–638. https://doi.org/10.4319/lo.2011.56.2.0627 

- World Wildlife Fund (2007). Pipedream? Inter Basin Water Transfer and Water Shortages. Link: https://bit.ly/3eVELQm 

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